La niñez perdida | Dahkla – Marruecos

article by: at: 5th May 2011 under: Sin categorizar

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Un Dirham, s’il vous plait monsieur, un Dirham… Los niños vienen corriendo hacia nuestro pequeño grupo, estrechando las manos en un gesto de pedir alguna moneda. Desde la distancia puedo ver a su padre mirando hacia nosotros desde lo que parece un montón de sábanas y mantas viejas, pero lo que en efecto es una tienda, el hogar de los chicos que ahora están entre las personas de nuestra pequeña expedición, mirándonos como si fuera que hemos llegado desde un mundo diferente y lo cierto es que así es. En la orilla hay unas cañas de pescar, el hilo tenso en espera de algún pez que se equivoca al embocar su manjar. Parece que los niños, sucios y con ropa vieja que casi se cae a pedazos, están disfrutando de nuestra visita como una intromisión bienvenida de su vida cotidiana en este lugar desolado en el borde del desierto Saharaui. A pesar de la alegría del momento siento el sufrimiento que supone vivir en este lugar. Aunque se pueden ver lugares como éste a diario en las noticias y los reportajes es muy diferente estar ahí, de poder ver en los ojos de un niño el hambre y la angustia que ya en su corta vida le ha tocado vivir y que sabe que hay poca esperanza de que esto vaya a cambiar algún día.

Sólo un par de días después a este encuentro estaba comprando unos bocadillos en una tienda de alimentos en Dahkla, cuando noté a un chaval de apenas seis años cargando con un bebé en su espalda con la ayuda de una sábana. El niño no pedía nada. Sólo estaba ahí, esperando. Me incliné para preguntarle si tenía hambre y aunque el chico no entendía lo que le estaba preguntando simplemente al verle sus ojos comprendí enseguida lo absurdo de mi pregunta. Pedí otro bocadillo al hombre detrás del mostrador y también un bote de leche para poder llenar el biberón del bebé en el que sólo quedaba un trago de lo que parecía agua sucia. Cuando iba a coger el biberón, el bebé me lo alcanzaba, estrechando su pequeño brazo hacia mí desesperadamente. Fue en este momento cuando entendí de golpe que este pequeño ser humano ya comprendía, entendía la miserable situación en la que se encontraba. Miraba a estos dos niños y lo que vi eran dos personas que se comportaban como unos adultos que han tenido que sufrir y luchar desde el momento que han nacido.

Otra historia de este viaje en la entrada: La aventura de viajar | Dahkla – Sahara Ocidental

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