Falta verde en Lanzarote

article by: at: 23rd Ago 2010 under: Lanzarote

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A menudo oí esta frase de amigos que vinieron aquí por primera vez para pasar sus vacaciones en Lanzarote. Bueno, en realidad tienen razón, porque es cierto que las plantas, los árboles y la hierba no son precisamente abundantes en nuestra pequeña isla. Y a pesar de que Lanzarote, antes de las erupciones volcánicas de 1730 a 1736, fue conocida como el granero de las Islas Canarias hoy en día es difícil imaginar que una gran parte de la isla ha sido cubierta de campos de cereales alguna vez. Los seis años de erupciones han cambiado mucho la cara de Lanzarote y han modelado el paisaje para siempre. Para la vegetación en Lanzarote no es fácil de poner pie, a pesar de que la tierra debajo de la cubierta de cenizas volcánicas es muy fértil. El viento constante y precipitaciones escasas lo ponen difícil para la fauna Lanzaroteña. Pero las fuerzas de la tierra que han atormentado a la isla de Lanzarote en el pasado también han dejado un legado único y diferente. Tal vez ha faltado una mancha de color verde en la paleta de colores que se ha utilizado para pintar el paisaje de Lanzarote, pero los colores y los contrastes que encontramos al contemplar las «Montañas del Fuego» – como son conocidos los volcanes que emergen del mar de lava solidificada en el Parque Nacional de Timanfaya – son realmente increíbles. Las laderas aquí aparecen en múltiples tonos de colores rojo, ocre, violeta, marrón e incluso naranja, siempre en contraste con los por todas partes presentes campos negros cubiertos con las cenizas volcánicas. Cuando nos acercamos a la costa se añaden, a este espectáculo de colores, todos los matices posibles de azul, turquesa y el blanco de la espuma de las olas que moldean con una fuerza increíble y sin cesar los acantilados y rocas.

La fotografía de esta entrada es tomada en la playa del «Charco de los Clicos» en las afueras del pueblecito de pescadores de El Golfo. La costa de El Golfo es impresionante sobre todo al final del día cuando se pone el sol. No solo por la luz calurosa que refuerza los colores presentes, sino también por las formas peculiares que el viento y el tiempo han dado a los paredes del volcán durmiente. Cuando el sol ha desaparecido tras el horizonte y tu apetito se ha despertado con el paseo por la playa de arena negra puedes disfrutar de un excelente pescado fresco con las típicas papas arrugadas con mojo y una copa de vino en uno de los buenos restaurantes de este pintoresco lugar.

¿Así que, a quien le falta verde aquí?

Espera, no te vayas todavía. Tal vez te gustaría leer y ver un poco más. Por ejemplo:

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