Entre funerales y cortes de luz – La vida cotidiana en Kathmandu

article by: at: 10th Feb 2012 under: Nepal
The last goodbye

The Christian community in Nepal does not have a right to have cementaries. So they dig a hole somewhere in the forest where they burry their passed away family member. No flower, no tombstone, no cross marks the place after the ceremony. Next to the coffin sits the father of the passed away girl.

Realmente han pasado sólo tres semanas desde que he llegado aquí en Nepal? Me parece que llevo mucho mas tiempo aquí. Me muevo por las calles y las vistas, los sonidos y los olores ya tienen algo familiar. Casi como si fuese que las conozco de toda la vida. Y esto a pesar de que los primeros días aquí han sido muy difíciles. He viajado bastante y me considero una persona flexible a la que no le cuesta mucho adaptarse a nuevos sitios y situaciones. Pero tengo que reconocer que hay mucha diferencia entre ver y imaginar circunstancias casi inhumanas de vivir por la tele y tener que vivirlas en persona. En estos primeros días recordaba algunas acampadas con amigos y en comparación con las circunstancias aquí me parecían vacaciones de lujo de cinco estrellas. No obstante he logrado de no sólo acostumbrarme a esta vida llena de privaciones aquí, sino incluso estoy aprendiendo algo muy valioso. Parece que estoy aprendiendo de apreciar otra vez estos pequeños placeres que da la vida. Al principio me parecía increíble la alegría de los niños cada vez que se acercaba la hora de la comida. Hoy incluso yo siento como se me sube la ilusión sólo pensando en la comida. Y no importa que otra vez «sólo» será arroz lo que voy a encontrar en mi plato. No te imaginas a la gloria que me saben las dos tazas de té que me tocan a diario. Una por la mañana y la otra por la tarde. Hasta que disfruto con mucho gusto el agua que me caliento en mi termo para poder beber algo caliente durante el día. Me considero afortunado pues no todos en esta ciudad tienen esa suerte ya que tener gas es un lujo. A parte de ser muy caro no siempre se puede comprar. Muchas cosas esenciales que Nepal tiene que importar son controladas por la India. Es la razón porque son muy caras y en muchas ocasiones no hay suficiente para todos. Sobre todo hay escasez de gas, gasolina y aceite. Ayer vi una caravana de coches y motos de unos 500 metros. Estaban haciendo cola para repostar porque este día había gasolina. Un amigo me dijo que el mismo estaba haciendo cola durante seis horas el día anterior para poner gasolina a su moto. A pesar de todos estos problemas la gente habla de ellos con una sonrisa. «Que podemos hacer sino» es lo que dicen. La ciudad de Kathmandu es una mezcla increíble de gente, religiones y diferentes culturas. Es imposible aburriese caminando por los callejones. El trafico es de locos tal es la polución. El ojo no descansa, todo esta lleno de edificios, tiendas del tamaño de un taller de un Hobbit, casas, templos y plazas utilizadas para innumerables rituales. Hace unos días vi mas muertos que en toda mi vida. En un sitio llamado Pasuhpantinath se encuentra en la orilla del río el sitio mas sagrado de los Hindus en Nepal donde incineraran a los muertos. Inimaginable en Europa e impresionante para el observador. Unas horas antes presencié un funeral Cristiano de una chica joven que murió en un accidente de moto. Poco mas de 3% de la población en Nepal es Cristiano y no hace mucho era una religión prohibida. Incluso hoy en día no tienen permiso de enterar sus muertos en un cementerio. Así la chica fue enterada en un pequeño bosque en las afueras de Kathmandu. Una ceremonia extraña en cuya final la familia misma de la chica tapaba con tierra la tumba que habían escarbado. Entre la gente que estaba presente algunos miraban triste, otros sonreían, bromeaban mientras un cura rezaba en voz alta.

La mayoría de mis días aquí se parecen mucho uno al otro. Nos levantamos a las seis de la mañana para rezar durante una hora. Después tomo una taza de té y los niños empiezan de limpiar primero sus habitaciones y después el resto de la casa. Mientras tanto Mariya y Pathali, la sirvienta, cocinan el arroz para el desayuno. Cuando los niños han terminado con la limpieza se sientan en el suelo para hacer lo que les queda de los deberes y yo les ayudo como puedo. A las 8.30 toman su desayuno y después se visten para ir al colegio a donde les llevo a las 9.30. Vuelvo a casa donde me espera mi desayuno que consiste de un plato de arroz con algunas verduras. Durante el día estoy con los tres bebés y Rohit, un chico de siete años que aun no va al colegio porque llego al orfanato hace sólo dos meses. Mariya y Pathali se ocupan de los mas pequeños la mayoría del tiempo y yo juego y leo libros en ingles con Rohit. Sobre las tres de la tarde voy a visitar a un amigo que he conocido al llegar aquí. Tiene una tienda cerca del colegio que visitan los niños del orfanato. Nos sentamos delante de la tienda, mirando la gente mientras mi amigo me cuenta de Nepal. A las cuatro voy a recoger a los niños del colegio. Nada mas llegando a casa se quitan su uniforme y se ponen a hacer sus deberes y a jugar. Con la ayuda de las donaciones que he podido reunir compramos la semana pasada un sistema de backup de electricidad para la casa. Una especie de batería que nos permite tener luz durante los cortes de luz que sufrimos a diario. Gracias a este invento ahora los niños pueden hacer sus tareas y juegos con las luces encendidas. Ve mi penúltimo post para saber mas de esta miseria aquí en Kathmandu. A las 6 de la tarde nos juntamos otra vez para rezar durante una hora. Después los niños cenan y cuando terminen lavan sus platos, limpian la cocina y se preparan para ir a la cama. Ahora es cuando nosotros, los adultos, cenamos. Si, ya lo sabes que comemos. Arroz con algunas verduras. Después de la cena encendemos una hoguera dentro de la cocina, nos ponemos junto a ella y discutimos los sucesos del día y los planes para el día siguiente. A las 9.30 todos van a la cama. Así pasan todos los días menos los sábados. Los sábados son los días festivos tal como para nosotros los domingos. Este día los niños no tienen colegio y se quedan en casa todo el día.

Hace unos días hice trampa. Cogí el autobús a Thamel, el centro turistico de Kathmandu. Me sente en un bar y pedi una gran taza de cafe con leche y un bocadillo de queso con un pepino fresco, tomate y un poco de lechuga. Culmine este festin con un pedazo de tarta de chocolate. Que placer!

Queda atento para más historias y aventuras desde Nepal la semana que viene. Te deseo un buen día y Namaste desde Kathmandu.

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