En el reino del tiburón azul

article by: at: 28th Jul 2011 under: Azores
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Azul, todo es azul. Mas claro por donde penetran los rayos del sol por la superficie del mar a unos metros sobre mi hasta un azul casi negro en el que se me pierda la vista cuando miro hacia abajo. Allí abajo, a unos mil metros de profundidad es el fondo del mar, la próxima costa a unos 12 millas náuticas y en medio de este inmenso océano estoy yo. Respirando, algo nervioso, con mi regulador que me hace sonar como Darth Vader. El aire que expiro sube formando pequeñas burbujas que parecen canicas de plata. Con la mirada fija a este interminable desierto de agua no veo nada. ¿O tal vez si? ¿Acabo de ver una sombra a unos 25 metros delante de mi, o ha sido un producto de mi imaginación?

Por la mañana preparamos nuestros equipos de buceo. Con cuidado las comprobamos antes de subirlos al barco que nos esta esperando. Salimos del puerto de Horta en la isla de Fajal rumbo sur oeste a mar abierta. En el barco hay nueve buceadores y una caja llena de sardinas y atunes que llevamos de cebo para atraer tiburones azules. No se habla mucho durante la travesía, todos están absorbidos con sus propios pensamientos. Propósito de nuestra pequeña excursión es sumergirnos en el agua cuando normalmente nadie en su juicio sano quiere meterse en el.

Y aquí estoy, suspendido en medio de este mundo azul y las sombras que veo delante de mi están tomando forma y entonces lo veo. Un tiburón azul esta viendo directamente hacia mi. Unos metros antes de alcanzarme hace un giro y cambia su rumbo. Su ojo negro no me pierde de vista y puedo ver su elegante, esbelta silueta. Pintado de blanco en la parte inferior degradando en tonos azules y grises en la parte superior para acabar finalmente en una punta negra en el extremo de su aleta dorsal. Los haces del sol que atraviesan el agua como rayos de un láser iluminan su cuerpo. Rebotando en la piel de este precioso animal están convirtiendo la escena en un espectáculo de luces en azul. En sólo un par de minutos aparecen mas tiburones. Al principio algo tímidos rodean el grupo de buceadores en círculos grandes, acercandose mas con cada vuelta hasta que en algunas ocasiones un tiburón algo mas curioso se choca suavemente con la lente de mi camera. En estos momentos aguanto la respiración y el tiempo se para por un segundo. Pero no pasa nada. Parece que los animales están igual de interesados en nosotros como nosotros en ellos y sobre todo igual de pacíficos. No son una amenaza, no siento miedo, la leyenda del mata hombre sólo es esto: una leyenda.

De vuelta al puerto el ambiente en el barco ya es otro. Con entusiasmo nos contamos uno al otro lo que acabamos de ver como si fuera los demás no lo hubieran visto. Para hacer la experiencia perfecta vemos un cachalote que deja que nos acercamos a unos diez metros antes de que se sumerge en lo profundo del mar que esta mañana nos ha mostrado una vez mas sus maravillas.

Si quieres leer más historias bonitas acerca del mar y sus habitantes echa un vistazo a la entrada que te habla del nacimiento de 80 tortugas marinas que he tenido la suerte de ver el año pasado en Fuerteventura.

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